Las milongas buscan convertirse en patrimonio cultural de Buenos Aires

Un proyecto presentado en la Legislatura porteña propone reconocer a las milongas como parte del patrimonio cultural intangible de la Ciudad. La iniciativa destaca su valor histórico, artístico y comunitario, mientras las organizaciones del sector reclaman mejores condiciones para sostener la actividad.

Las milongas porteñas buscan un reconocimiento formal que proteja una de las expresiones más representativas de la cultura tanguera. Un proyecto de ley presentado por el legislador Alejandro “Pitu” Salvatierra, del bloque Fuerza por Buenos Aires, propone incorporarlas al Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la categoría “Expresiones y Manifestaciones Intangibles”, contemplada por la Ley 1227.

La iniciativa cuenta con el acompañamiento de otros ocho legisladores y se encuentra en comisión. Para visibilizar la propuesta, las organizaciones del sector convocan a una milonga pública el jueves 19 de noviembre, a las 15, frente a la Legislatura porteña, ubicada en Perú 160. La jornada reunirá música y baile en defensa de estos espacios culturales.

Mucho más que un lugar para bailar

Los fundamentos del proyecto subrayan que la milonga no es solamente el ámbito donde se baila tango: es también un espacio de encuentro, participación y construcción de vínculos sociales. Cada una tiene sus propios códigos de convivencia, públicos habituales y dinámicas que se transmiten entre generaciones.

Su presencia en distintos barrios porteños expresa la vigencia de una práctica cultural que forma parte de la vida cotidiana de la Ciudad. En clubes, centros comunitarios, asociaciones civiles y espacios públicos, las milongas mantienen viva una tradición que combina música, danza, sociabilidad e identidad barrial.

La propuesta legislativa plantea que el reconocimiento patrimonial permita activar mecanismos de preservación y salvaguarda. Su artículo segundo encomienda al organismo de aplicación de la Ley 1227 implementar los medios necesarios para garantizar la protección del bien cultural.

El proyecto también recupera el reconocimiento internacional del tango, incorporado en 2009 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, a partir de una candidatura conjunta de Argentina y Uruguay. En ese universo cultural, las milongas cumplen un papel central como espacios donde el tango se practica, se reproduce y se transmite.

Un patrimonio vivo que necesita sostén

Para Ana Bocutti, tesorera de la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM), estos espacios son un patrimonio vivo en el que se construyen lazos sociales y se generan identidades compartidas. Allí confluyen bailarines, músicos, organizadores, coreógrafos, realizadores audiovisuales y trabajadores vinculados a la indumentaria y al calzado tanguero.

María Laura Collavini, presidenta de Milongas con Sentido Social (MiSeSo), considera que la declaración permitiría reconocer el valor cultural, artístico, identitario y social de las milongas, además de su importancia para la transmisión y conservación del tango.

Sin embargo, ambas organizaciones advierten que el reconocimiento debe acompañarse de medidas concretas. Entre sus reclamos se encuentran el refuerzo del presupuesto destinado al programa BA Milonga, el pago de compromisos pendientes vinculados con actividades como la Semana de las Milongas y Tango BA, y una partida para 2027 acorde con las necesidades del sector.

Según los datos difundidos por las entidades, la asignación de BA Milonga pasó de 377 millones de pesos en 2025 a 304 millones en 2026, antes de una nueva reducción a 251 millones durante este año. Tras las gestiones de las organizaciones, el Ministerio de Cultura aceptó restituir 64 millones de pesos, cuyo depósito aún se encontraba pendiente al momento de difundirse la información.

Las cifras presentadas por el sector dimensionan el alcance de la actividad: en la Ciudad se realizan alrededor de 740 eventos y milongas por mes, con más de 70.000 asistentes mensuales. Las organizaciones estiman que el movimiento implica una inversión anual de unos 7.800 millones de pesos.

Reconocer y garantizar la continuidad

La declaración propuesta busca que las milongas sean reconocidas por su aporte a la identidad histórica, social y cultural de Buenos Aires. Pero para las organizaciones, la protección patrimonial también debe traducirse en políticas que permitan sostener los espacios, a sus trabajadores y a las comunidades que los mantienen activos.

La milonga pública del 19 de noviembre frente a la Legislatura será una oportunidad para poner en primer plano esa demanda: reconocer una tradición que sigue viva en los barrios y garantizar las condiciones para que continúe formando parte del presente y del futuro del tango porteño.

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