Murió Luis Víctor «Pato» Gentilini, una de las grandes voces de la cultura popular del Norte argentino

Por Federico «Poni» Rossi

La cultura popular argentina despide a Luis Víctor «Pato» Gentilini, músico, compositor, pianista, cantor, docente y una de las figuras fundamentales de la canción del Noroeste Argentino.

Su fallecimiento marca la partida de un creador imprescindible para comprender buena parte de la música popular producida en Tucumán y en el Norte Grande durante las últimas décadas. Dueño de una obra vasta, profunda y comprometida con la identidad cultural de su tierra, Gentilini construyó un legado que hoy forma parte del patrimonio artístico argentino.

Nacido en Catamarca en 1931 y radicado desde muy joven en Tucumán, desarrolló una trayectoria que atravesó más de siete décadas de actividad artística. Fue compositor, intérprete, investigador, docente y promotor cultural, construyendo una obra estrechamente vinculada a la memoria, el paisaje y las experiencias de los pueblos del norte argentino.

Su nombre se transformó con el tiempo en una referencia ineludible para músicos, escritores, investigadores y gestores culturales que encontraron en su trabajo una manera sensible y profundamente humana de comprender la cultura popular.

Un creador de la canción del Norte

La obra de Pato Gentilini supera las 130 composiciones y abarca canciones, obras corales, trabajos instrumentales, música para cine y proyectos de gran envergadura conceptual.

Su producción se caracterizó por una permanente búsqueda artística que evitó los lugares comunes del folklore para adentrarse en nuevas formas expresivas sin perder nunca el vínculo con las raíces culturales de la región.

Entre sus trabajos más destacados se encuentra La Salamanca Grande, una de las obras más reconocidas de su catálogo artístico y una referencia obligada dentro de su producción. También sobresale Más allá de las distancias, trabajo que dio nombre a uno de sus discos más celebrados.

Otro capítulo importante de su trayectoria fue el Quinteto Huayna Sumaj, experiencia instrumental a través de la cual exploró nuevas sonoridades y formatos para la música de raíz folklórica, ampliando los horizontes estéticos del género.

A lo largo de su carrera también desarrolló una intensa labor como compositor para cine. Entre otros trabajos, realizó la música original del cortometraje Safra y colaboró con el cineasta tucumano Gerardo Vallejo, una de las figuras fundamentales del cine político latinoamericano.

La poesía hecha canción

Una de las características más notables de la obra de Gentilini fue su permanente diálogo con la poesía.

Durante décadas musicalizó textos de algunos de los escritores y poetas más importantes del norte argentino, construyendo un puente entre la literatura y la canción popular.

Entre los autores con quienes trabajó se encuentran Manuel J. Castilla, Pepe Núñez, Luis Franco, Néstor Soria, Roberto Espinosa y Luis Alberto Díaz, entre otros.

Aquella relación entre palabra y música terminó convirtiéndose en una de las marcas distintivas de su producción artística. Sus composiciones no solo buscaban transmitir melodías, sino también profundizar en las historias, los paisajes y las identidades que atravesaban la vida de las comunidades del NOA.

Un referente para varias generaciones

La trascendencia de Pato Gentilini puede medirse también en la cantidad de artistas que encontraron inspiración en su obra.

Sus canciones fueron interpretadas por figuras de la talla de Mercedes Sosa, Juan Falú, Tomás Lipán, Liliana Herrero, Suna Rocha, Coqui Sosa y numerosos intérpretes del cancionero popular argentino.

Lejos de quedar anclada en una época determinada, su producción continuó despertando interés en nuevas generaciones de músicos que encontraron en sus canciones una sorprendente actualidad.

Proyecto PATO

En los últimos años esa vigencia quedó reflejada en Proyecto PATO, una experiencia colectiva integrada por artistas como Nadia Larcher, Lucas Pierro, Gustavo Chenu y otros músicos que decidieron dedicar un trabajo integral a revisitar el universo poético y musical de Gentilini.

Más que un homenaje, el proyecto se transformó en una demostración de la vitalidad de una obra que continúa dialogando con el presente y encontrando nuevas formas de resonar en la sensibilidad contemporánea.

Un maestro de la cultura popular

Quienes compartieron espacios con él suelen destacar no solamente su talento artístico, sino también su enorme generosidad humana e intelectual.

Fue un hombre comprometido con la formación de nuevos artistas, con la reflexión sobre la cultura y con la defensa de las identidades regionales. Su pensamiento acompañó numerosos proyectos educativos, académicos y culturales a lo largo de los años.

Ese reconocimiento se tradujo también en múltiples homenajes y distinciones otorgadas por universidades, organismos culturales e instituciones de todo el país.

Una huella imborrable

La noticia de su fallecimiento generó una profunda tristeza en el ámbito cultural.

Uno de los mensajes más sentidos fue el del músico y gestor cultural mendocino Polo Martí, quien escribió:

«Tiempos de despedidas de los maestros referentes. Me dice el Teuco Castilla que Luis Víctor Pato Gentilini se nos fue de este plano del mundo. Supe ganar su amistad cuando pudimos traerlo y homenajearlo junto a un grupo de queridos músicos para el 10° Encuentro de Música Popular de la FAD-UNCuyo. Su huella es imborrable. Hasta siempre, maestro querido».

Tal vez esas palabras resuman mejor que ninguna otra lo que deja Pato Gentilini.

Porque su legado excede ampliamente el ámbito musical.

Deja canciones, ideas, enseñanzas y una forma de entender la cultura como herramienta de encuentro, memoria y transformación.

Su voz se apaga, pero su obra seguirá resonando en escenarios, peñas, discos, aulas y encuentros culturales de todo el país.

Allí donde una canción vuelva a nombrar el paisaje, la memoria y la identidad del Norte argentino, seguirá latiendo una parte de la obra de Luis Víctor «Pato» Gentilini.

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