El viernes vuelve a traer una nueva tanda de lanzamientos que recorren buena parte del mapa de la música popular argentina. Hay folklore, tango, chamamé, canción de cámara, música académica, guitarra, piano y proyectos colectivos. También hay artistas que revisitan una tradición familiar, obras que recuperan repertorios poco transitados y discos que buscan llevar la raíz hacia otros territorios.
En esta selección reunimos 14 materiales recientemente publicados, con propuestas que van desde el piano y voz de Flor Cozzani hasta el archivo colectivo de Las canciones de Waki. Un recorrido federal que cruza generaciones, regiones y distintas maneras de entender la música de raíz.
Flor Cozzani — Canciones de jardín y sombra
Nacida en Buenos Aires, Flor Cozzani presenta Canciones de jardín y sombra, un EP de tres canciones que encuentra en el formato de piano y voz su principal herramienta expresiva. El material, de apenas 11 minutos y 48 segundos, se mueve sobre un repertorio latinoamericano atravesado especialmente por la canción folklórica chilena.
Cozzani aborda Qué he sacado con quererte y Run Run se fue pa’l norte, de Violeta Parra, y Tonada de luna llena, de Simón Díaz. Son canciones enormes enfrentadas desde una instrumentación mínima, que permite poner en primer plano la melodía, la palabra y la fragilidad de la interpretación.
El EP nace de un espectáculo íntimo del mismo nombre que la artista viene presentando en salas y peñas porteñas. El resultado discográfico conserva justamente esa sensación de cercanía: una voz y un piano, sin exceso de producción, para volver sobre canciones que forman parte de la memoria latinoamericana.
Canciones de jardín y sombra fue lanzado este viernes 28 de agosto de manera independiente, con distribución digital de IN – Distribución Digital Integral.
Néstor Garnica & Lucía Luque — En Vivo En El Teatro Del Libertador
Desde Santiago del Estero y Córdoba llegan dos tradiciones musicales que encuentran un punto de contacto en En Vivo En El Teatro Del Libertador. El violinista santiagueño Néstor Garnica y la cordobesa Lucía Luque registraron este encuentro el 28 de marzo de 2026 en el Teatro del Libertador San Martín de Córdoba.
El disco reúne diez canciones y poco más de 40 minutos de música. Allí conviven el violín visceral y rítmico de Garnica, el Trío Criollo y el universo académico de Luque junto a la Camerata Luque. La propia trayectoria de Luque, nacida en Córdoba y actual concertino de la Orquesta Sinfónica de Córdoba, permite entender la dimensión del cruce.
El repertorio se mueve entre chacareras, vidalas y piezas del repertorio popular argentino, pero también incorpora La Primavera y El Verano de Antonio Vivaldi. La operación no consiste simplemente en juntar dos mundos: el desafío está en hacerlos dialogar.
El resultado es un registro vivo donde las cuerdas académicas adquieren otra respiración al encontrarse con el pulso santiagueño, mientras el folklore gana nuevas posibilidades de desarrollo armónico y tímbrico.
Música Argentina para Saxofón: Compositoras
El proyecto dirigido por el compositor y saxofonista Fernando Lerman reúne obras de compositoras argentinas contemporáneas y las lleva al formato de ensamble de saxofones. Lerman es compositor, saxofonista y flautista, docente e investigador vinculado al Departamento de Artes Musicales y Sonoras de la Universidad Nacional de las Artes.
El álbum fue editado por PRODAMus, la productora discográfica del DAMus, y propone una antología que atraviesa diferentes lenguajes de la creación musical argentina actual.
Participan Fabio Goy, Cecilia Ciaffone, Paula Camila Esquivel Lezcano y el propio Lerman. El repertorio incluye obras de Lilián Esther Saba, Aitana Kasulin, María Noel Luzardo, Laura Otero, Viviana Dal Santo y Adriana Figueroa Mañas.
La particularidad está también en desmontar una asociación habitual del saxofón con el jazz o la música popular norteamericana. Aquí el instrumento se encuentra con el folklore, la música contemporánea, la música pampeana y el tango, construyendo un mapa sonoro argentino desde una formación camarística.
Bárbara Grabinski — Blanco de Titanio
Bárbara Grabinski, nacida en Lomas del Mirador, se mueve desde hace años en el circuito independiente del tango porteño. En Blanco de Titanio propone un EP de tres canciones construido alrededor de un elemento central: las guitarras.
El material incluye dos versiones de Blanco de Titanio, una registrada en formato trío junto a Juan Lorenzo y Alejandro Bordas y otra en una versión más desnuda, solamente con la guitarra de Lorenzo. Completa el EP Miles de madrugadas, nuevamente junto al trío.
La decisión de presentar dos lecturas de la canción que da título al trabajo funciona como una pequeña declaración estética. La primera versión expande el dramatismo a través del entramado de guitarras; la segunda deja a la voz prácticamente frente a frente con el instrumento.
Grabinski trabaja sobre un tango contemporáneo, nocturno y despojado, alejado de cualquier intento de reproducir fórmulas del género. El EP fue editado por Acqua Records y llega como una nueva muestra de una escena tanguera independiente que sigue buscando otras formas para las guitarras criollas.
Gustavo Grobocopatel & Juan Martín Scalerandi — Por el Sur
Por el Sur es un viaje directo hacia la música de la llanura pampeana y bonaerense. El disco reúne la voz de tenor de Gustavo Grobocopatel con la guitarra y los arreglos de Juan Martín Scalerandi, guitarrista, compositor, investigador y docente especializado en la música bonaerense.
Grobocopatel, conocido públicamente por su actividad empresarial, mantiene desde hace décadas una carrera paralela como cantante. Su propia biografía registra su formación vocal y su participación en proyectos dedicados a la música folklórica y de cámara argentina.
El álbum reúne 13 canciones y recorre huellas, estilos, cielitos, vidalitas y otras expresiones de la tradición sureña. El repertorio combina obras populares con piezas vinculadas a la tradición de la canción de cámara argentina, entre ellas Canción del Carretero, de Carlos López Buchardo.
Scalerandi, bonaerense y dedicado especialmente al repertorio surero, construye arreglos donde la guitarra no funciona como mero acompañamiento sino como un segundo narrador.
El resultado recupera una zona de la música argentina que muchas veces queda fuera de los grandes circuitos folklóricos: la llanura, sus ritmos, sus paisajes y su particular forma de cantar.
Nicolás Müller — Adiós Tristeza, Vol. 2
Nicolás Müller vuelve al piano solo con el segundo volumen de Adiós Tristeza, una serie dedicada a los grandes melodistas de la historia del tango.
El pianista, formado en el CIMAP bajo la dirección de Hilda Herrera, propone diez versiones instrumentales de clásicos como Qué me van a hablar de amor, Volvió una noche, Secreto, Vida mía y Recuerdo.
La apuesta está lejos del virtuosismo entendido como exhibición. Müller trabaja sobre el melodismo, los silencios, el rubato y las posibilidades expresivas del piano para recuperar el corazón de cada tango.
El álbum fue registrado en Buenos Aires en un piano de cola Fazioli, una elección que aporta profundidad y claridad al sonido. Con 37 minutos de duración, Adiós Tristeza, Vol. 2 continúa una búsqueda que comenzó con el primer volumen: volver a los tangos esenciales y quitarles todo aquello que pueda interponerse entre la melodía y quien escucha.
Santi Villalba — Sensación de Amar
Desde Los Polvorines, en el norte del Gran Buenos Aires, Santi Villalba continúa construyendo una carrera dentro de la nueva generación del folklore. El artista comenzó su recorrido siendo muy joven y su primer disco, Vivencias, le valió una nominación a los Premios Gardel.
Sensación de Amar es un álbum corto de siete canciones y poco más de 22 minutos. Allí conviven chacareras y canciones de raíz folklórica con una sensibilidad decididamente romántica.
El tema que da nombre al material comparte espacio con El Mar y el Sol, Chacarera para Usted, Ando y No Quiero Verte Más. En Amor o Culpa?, además, participan Lilu Valdez y Gabriel Cajal.
Villalba busca así tender un puente entre el folklore de peña y una canción melódica más cercana a las sensibilidades de las nuevas generaciones. El resultado es un material pensado desde la tradición, pero sin renunciar a una búsqueda propia.
Majo Molina Chazarreta — Yunga y estero
Hay discos cuyo título alcanza para explicar buena parte de su identidad. Yunga y estero, de Majo Molina Chazarreta, propone precisamente un encuentro entre dos paisajes y dos tradiciones que forman parte de su propia historia.
Majo es tucumana y está radicada en La Plata. Es cantante, bailarina y bombista, además de bisnieta de Andrés Chazarreta, una de las figuras fundamentales de la historia del folklore argentino. Su proyecto recupera materiales vinculados a ese legado y los cruza con su propia mirada.
El álbum, publicado el 22 de agosto, reúne siete canciones. Aparecen allí vidalas, coplas, chacareras y piezas del repertorio tradicional, en una combinación que une el paisaje de las yungas tucumanas con el estero santiagueño.
Pero Yunga y estero no se limita a reivindicar una herencia familiar. Majo plantea además una perspectiva de política femenina: ocupar espacios como cantora, instrumentista y creadora dentro de una tradición históricamente atravesada por figuras masculinas.
La voz, el bombo legüero, las guitarras y los violines construyen un sonido de raíz que respeta la tradición sin convertirla en una pieza de museo.
Fer Carabajal — Seguir creyendo
Fer Carabajal llega con Seguir creyendo, un álbum de diez canciones que se inscribe directamente en la tradición santiagueña y en el universo de la peña.
El apellido Carabajal lleva consigo una parte fundamental de la historia del folklore argentino y Fer construye su propuesta desde ese territorio, con canciones breves, guitarras, bombo y violines, y un repertorio de pulso rápido y bailable.
Peñeros de mi pueblo, Guitarreando con el Diablo, Cruzando el Barrio y Amor de Hermanos son algunos de los momentos destacados de un disco que privilegia la canción directa y el contacto con la pista de baile.
Con poco menos de 28 minutos, Seguir creyendo apuesta por la contundencia antes que por el desarrollo extenso. Es un disco de folklore santiagueño pensado para la guitarra, el bombo y la reunión.
Santiago Aguirre Ligh — Errante
Santiago Lighuen Aguirre propone en Errante una obra atravesada por el viaje, el desarraigo y la contemplación. El guitarrista y compositor construye un álbum de diez canciones en el que las cuerdas ocupan un lugar central.
El disco recorre canciones como Me Gusta la Lluvia, Errante, Corazón Percusión, Saberes, Esas Noches y La Fiesta, hasta llegar al instrumental Una Mirada Frente al Mar.
La guitarra aparece como mucho más que acompañamiento. Arpegios, silencios y pequeñas capas de percusión construyen una atmósfera que se aleja del formato tradicional de peña y apuesta por una escucha más íntima.
Errante funciona así como una bitácora musical: comienza en paisajes más cerrados y melancólicos y avanza hacia espacios cada vez más abiertos, hasta desembocar en esa mirada final frente al mar.
Quimera — Existencial
Quimera es un grupo de folklore argentino radicado en Buenos Aires, integrado por músicos provenientes de distintas provincias, entre ellas Buenos Aires, Salta, Catamarca y Entre Ríos.
En Existencial, la banda reúne doce canciones que atraviesan distintos estados de ánimo sin abandonar nunca el pulso del folklore.
El repertorio va desde canciones de tono introspectivo, como Bajo la Sombra de un Árbol y En Mi Soledad, hasta momentos de mayor energía festivalera como La Barranquera. El cierre llega con Sueño Infinito, que cuenta con la participación especial de Demi Carabajal.
Esa presencia vuelve a tender un puente con la tradición santiagueña y con una familia fundamental para entender la continuidad del folklore popular argentino.
Existencial encuentra su principal atractivo justamente en ese equilibrio entre introspección y celebración: un disco que puede detenerse en una canción de tono íntimo y, pocos minutos después, recuperar la lógica de la peña.
Sangre Paiubrera — Con Fe y Esperanza
Desde Mercedes, Corrientes, Sangre Paiubrera sostiene una tradición chamamecera construida durante más de dos décadas. El conjunto nació en 2004 y tomó su nombre del arroyo Paiubre, territorio central de la identidad correntina.
Con Fe y Esperanza es un EP de cuatro canciones que profundiza una línea estética ligada al chamamé tradicional y testimonial.
El material abre con Sangre Paiubrera, continúa con Andresito, dedicado a Andrés Guacurarí, y suma Ramón Violín y Para Hacer Nuestra Verdad.
El grupo trabaja sobre una tradición en la que el chamamé no es solamente música para bailar. La palabra, la memoria histórica y la identidad regional ocupan un lugar central. En ese sentido, la obra se inscribe en una línea cercana a la canción de contenido social que tiene entre sus referentes al Padre Julián Zini y Julio Cáceres.
Acordeón, guitarras, glosas y recitados construyen un EP que reivindica una mirada federal y correntina de la música popular.
Male Ausqui — En Este Instante
Desde San Isidro, provincia de Buenos Aires, Male Ausqui presenta En Este Instante, un EP de seis canciones que combina repertorio tradicional, canción de autor y un fuerte trabajo de ensamble. La propia artista es presentada como cantautora y guitarrista sanisidrense, vinculada a un repertorio folklórico bailable de distintas regiones del país.
El disco abre con Manifiesto (Fragmento), una introducción que funciona como declaración de principios. Después aparecen Para Cantar He Nacido, En Este Instante, Nacida en Agua de Guerra, El Bailarín de los Montes y Chacarera del 55.
Uno de los aspectos más interesantes está en la manera de construir el acompañamiento. Luca Grassi, Enzo Scortegagna, Nico “Chino” Ortiz y Sebastián David forman parte del núcleo instrumental, mientras que Melisa San Marco participa en El Bailarín de los Montes.
La propuesta evita pensar el folklore como una voz solista rodeada de músicos de acompañamiento. El ensamble es parte de la identidad del disco y aporta una sonoridad acústica, coral y dinámica.
Varios artistas — Las canciones de Waki
Entre los lanzamientos de esta semana aparece también un proyecto particularmente singular. Las canciones de Waki es un álbum colectivo producido artísticamente por Leandro Kalén a partir de canciones y materiales de Walter Soria.
Publicado en julio de 2026, el disco reúne nueve piezas que combinan grabaciones de estudio, registros en vivo y demos. Entre ellas aparecen Los López, Sola a tu lado, La casa brilla, Empujando sueños, Siesta del bosque, Chacarera de las luces, Kakuy silencio, una versión demo de Siesta del bosque y Dicen que.
El proyecto tiene un componente documental especialmente fuerte. Kakuy silencio conserva un registro en vivo realizado en 2014 en la pulpería La Yapa, en Rosario, mientras que Sola a tu lado y Dicen que son canciones inéditas. Los créditos reúnen a numerosos músicos y muestran el carácter colectivo de la producción.
Más que un simple homenaje, Las canciones de Waki funciona como una forma de preservar una obra y mantenerla circulando. Kalén recupera las canciones de Soria desde distintos formatos y reúne a músicos alrededor de ese repertorio.
Es, quizás, el lanzamiento más atípico de esta selección: un disco que se mueve entre archivo, memoria, canción y encuentro.
Catorce lanzamientos, un mismo mapa
La variedad de esta tanda permite encontrar un hilo común incluso entre materiales muy diferentes. Flor Cozzani vuelve sobre Violeta Parra y Simón Díaz desde un piano desnudo; Garnica y Luque enfrentan dos tradiciones instrumentales; Lerman y su ensamble recuperan obras de compositoras argentinas; Grabinski lleva el tango hacia un formato de guitarras contemporáneo.
Más al sur, Por el Sur recupera la música de la llanura; Nicolás Müller vuelve al tango desde el piano solo; Santi Villalba busca nuevos públicos para el folklore romántico; Majo Molina Chazarreta enlaza Tucumán y Santiago del Estero desde una herencia familiar; y Fer Carabajal mantiene encendida la lógica de la peña.
Santiago Aguirre Ligh convierte el folklore en paisaje y viaje; Quimera combina introspección y celebración; Sangre Paiubrera sostiene la tradición chamamecera y su dimensión testimonial; Male Ausqui apuesta por el trabajo colectivo; y Las canciones de Waki demuestra que un archivo también puede ser una forma de mantener viva una canción.
Catorce lanzamientos que, desde diferentes regiones, generaciones y lenguajes, vuelven a demostrar que la música argentina de raíz está lejos de ser un territorio quieto. Se transforma, recupera, cruza fronteras y encuentra nuevas maneras de decir lo mismo: de dónde venimos, qué memoria queremos conservar y qué canciones todavía tenemos por cantar.
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